Las quejas de los abuelos

Los abuelos se han convertido en el colchón protector de muchas familias que, teniendo o no posibilidades de acceder a recursos de apoyo para el cuidado de los hijos, acaban recurriendo a los abuelos. En épocas de crisis, esta situación se ve aún más reforzada. De hecho, muchos abuelos se quejan de que ellos están para disfrutar con los nietos y no para educarles. Además, se sienten presionados por los padres de sus nietos a utilizar los criterios de educación que exigen ellos, para los que no siempre están preparados o de acuerdo. De este modo, se sienten coaccionados, “utilizados” y “abusados” por los padres de sus nietos.
Lo ideal, para muchos abuelos, es que tuvieran que cuidar a los nietos solo cuando fuera realmente necesario y no todos los días como muchos lo hacen. Que pudieran disfrutar con los nietos sin el agobio de tener la responsabilidad de educarles como lo desean los padres de los pequeños. Muchos abuelos desean estar con sus nietos cuando no se les necesita. Que puedan vivir su papel de abuelo y no de cuidador. Ellos cuidan a sus hijos, cuidan a sus nietos y sospechan que nadie se preocupa de cuidarse a ellos, de que tengan sus propios intereses, actividades, tiempo… Al fin y al cabo, los abuelos deben disfrutar de la autonomía para la que han luchado toda su vida.

sábado, 3 de diciembre de 2011

VUELTA A LAS AULAS DESPUÉS DE LOS 50


Muchos pisan las aulas por primera vez, otros se ponen de nuevo ante los libros y los hay que compiten con sus hijos, o con sus nietos, por ver quién saca mejores notas. Todos han rebasado la cincuentena, la mayoría son jubilados, y al contrario que los jóvenes, el título es para ellos lo de menos, les mueve la curiosidad y las ganas de superarse y de aprender. Casi ninguno fue a la universidad cuando le tocaba por edad (sólo el 58% de la población española mayor de 55 años ha alcanzado dicho nivel de estudios, según el Instituto Nacional de Estadística), pero en la actualidad medio centenar de universidades españolas, públicas y privadas, acogen en sus aulas a unos 23.000 alumnos, según datos del Imserso, en los cursos correspondientes a los programas académicos para mayores de 55 años que se imparten en toda España, y que empezaron tímidamente su andadura en la década de los noventa.

Para lograr el aprobado en estos cursos, basta con asistir al menos al 80% de las clases

En los últimos años el crecimiento de la oferta y demanda de estos cursos ha ido en aumento y todo hace pensar que este nuevo tipo de educación universitaria irá a más en las próximas décadas por la conjunción de tres factores: la disminución de estudiantes universitarios con el descenso de la natalidad, el envejecimiento de la población y la pujanza de la llamada formación a lo largo de la vida.
Según datos del Proyecto AEPUMA (Análisis y evaluación de las enseñanzas universitarias para personas mayores en España y Europa), elaborado por la Universidad de Alicante, el alumnado que acude a estas aulas es muy diverso, aunque relativamente joven, ya que la edad de la mayoría de los estudiantes se sitúa entre los 55 y 64 años (55%). En su mayoría son mujeres un 645% aunque hay algunas comunidades autónomas como Baleares donde el 78% de ellos son hombres, mientras que en otras comunidades como Madrid, País Vasco y Alicante la participación masculina supera el 40%.
El requisito de acceso más generalizado es el de la edad; superar los 55 años es condición necesaria para el 58% de los programas. En otros (32%), se reduce a los 50, y en otros, los menos, la edad de acceso si sitúa en los 60 años. Varios programas establecen otros requisitos de acceso, como estar jubilado o no desempeñar ningún trabajo remunerado. Por lo que respecta a los contenidos, los relacionados con las Humanidades y las Ciencias Sociales destacan sobre el resto (5478%). En segunda posición se encuentran las Ciencias de la Salud (1184) y a la cola los idiomas (224%).

Objetivos y beneficios

  • Divulgan, amplían y actualizan el conocimiento de la cultura entre las personas mayores.
  • Les ofrece conocimientos y habilidades para adaptarse a los cambios sociales y tecnológicos, a la vez que reciben información que les permite tomar decisiones, cultivar nuevos valores, disponer de criterios diferentes en la visión de los temas y desenvolverse en una sociedad tan cambiante como la actual.
  • Ofrecen un marco para las relaciones intergeneracionales que, en otros contextos, han sido difíciles.
  • Promueven un mejor conocimiento del entorno para que obtengan un mayor provecho de las posibilidades de ocio (culturales, físicas, intelectuales) que les ofrece la sociedad.
  • Mejoran la calidad de vida de las personas mayores a través del conocimiento y de las relaciones que se establecen en el ámbito universitario.
  • Ayudan a los mayores a mantener la vitalidad física y mental, sobre todo en edades avanzadas, además de ser una forma de reactivar la convivencia y las relaciones sociales y personales.
  • Contribuyen al proceso de adaptación continua del adulto mayor a los cambios tan acelerados que caracterizan nuestra época.
  • Muchos de los contenidos de los programas tienen una clara orientación preventiva y potenciadora de los hábitos y estilos de vida saludables.

ESTRES MENTAL

Cuando los abuelos asumen el rol de cuidadores principales para sus nietos, esto puede dejarles estragos emocionales. Muchos abuelos tienen sentimientos contradictorios sobre la crianza de sus nietos. A menudo describen la alegría de vivir con sus nietos . Para algunos abuelos, cuidar a sus nietos les brinda un propósito en la vida; otros abuelos pueden considerarlo como una segunda oportunidad de criar a un niño. Aunque algunos abuelos disfrutan teniendo a sus nietos en su hogar, algunos también están enojados con sus hijos, quienes causaron el que ahora tengan que criar niños de nuevo, con todo lo que eso implica. En un estudio de abuelos cuidadores se halló que la falta de recursos económicos, mala salud física y, en menor grado, la falta de apoyos sociales, predijeron mayores niveles de angustia psicológica. El nivel de estrés puede agudizarse cuando los nietos tienen problemas médicos o de desarrollo que requieren apoyos extensos, pero los abuelos no están seguros de cómo acceder a los servicios que estos necesitan.
Otros estudios observaron que la mayoría de los abuelos (55%) están criando a sus nietos solos, sin ayuda de una pareja; puede ocurrir el aislamiento de los amigos y parientes como consecuencia de las responsabilidades del cuidado de sus nietos, lo cual les ofrece pocas oportunidades sociales. Cuando los abuelos cuidan a sus nietos por causa del SIDA o abuso de drogas, esto puede causar su aislamiento porque se avergüenzan en reconocer públicamente estas cuestiones, lo cual los aísla más de las necesarias redes sociales. En un estudio sobre las necesidades de los niños bajo el cuidado de sus abuelo casi un tercio de los nietos eran criados por abuelos que experimentaban mala salud mental y 23% vivían con un/a “cuidador/a muy irritado/a”. El nivel de tensión mental asociado con la crianza de nietos es notable, sugiriendo que son necesarios los servicios de apoyo para la salud mental de los abuelos cuidadores.

LOS MAYORES QUIEREN SEGUIR APRENDIENDO

Los mayores también pueden disfrutar con sus aficiones y aprender más haciendo alguno de los cursos que hay específicos para este colectivo. Dicen que una buena tercera edad puede ser una segunda juventud: se tiene tiempo libre, no se trabaja y hay el plus de la experiencia. Así que esta época de la vida puede ser un buen momento para hacer actividades sobre las aficiones de toda la vida incluso para descubrir nuevos hobbies.
Cada vez son más el número de personas mayores que se animan a apuntarse a algunos de los cursos que existen para ellos.
En las residencias de geriátricas los mayores pueden encontrar una gran oferta de cursos que tratan diferentes ámbitos: desde la lectura, hasta el baile para los más marchosos.
Los gimnasios son otros de los lugares que mejor han adatado sus actividades a la gente mayor. Actividades como el aquagym están muy de moda entre este sector de la población, aunque también pueden hacer natación, bicicleta o aeróbic para mayores.
La oferta de cursos para mayores va mucho más allá de la que encontramos en residencias o gimnasios. Muchas escuelas realizan cursos para la tercera edad. Encontramos formación en manualidades, cerámica, o informática, que ahora está muy de moda ya que este colectivo también se quiere unir a la era digital y participar de todas las nuevas tecnologías que tantas ventajas aportan.